domingo, 1 de marzo de 2020

X PREMIO INTERNACIONAL DE LITERATURA PALINDRÓMICA REVER 2020



El jurado del X Premio Internacional de Literatura Palindrómica  REVER 2020 ha decidido otorgar el galardón como ganador del concurso de Soneto palindrómico a:


ELIEZER PASCUAL PEÑA

Hace unos años me autodefinía como «funcionario público y poeta clandestino»; ahora he cambiado, estoy «jubilado»: desechado por inútil (RAE); yo encantado, especialmente el día del mes en que me convierto en «pensionista». Inicié mi amor a la poesía en 1968, cuando el padre Rubio nos enseñaba en Arcas Reales a hacer rimas: «al que come guindilla, ¡cualquiera le pilla!», y otras cosas, especialmente una que se me quedó grabada en la cabeza: palabras mágicas que se podían leer también al revés y una portentosa y única frase que llamaban «el palíndromo» y hablaba, creo recordar, de una zorra y un abad... Pronto me sentí capaz de emular a Lope de Vega. Conté los versos de «El Caballero de Olmedo» y me dispuse a componer un drama en verso que lo superara en tamaño y calidad, y lo hice: «Muerte, Injusticia, Venganza». Varios trienios después (seguía con mi afición a la poesía) un día encontré mi descabellado drama y lo rehíce completamente y cambié el título: «Los ciegos». En agosto de 1991 comencé un extraño poema onírico-paranoico y, tras recorrer el Camino de Santiago en 1993, incluí en él varias etapas de aquel viaje al fabuloso abertal. Faltaba algo. Un día se me ocurrió de repente hacer uno de los cantos palindrómico. Dicho y hecho: cien versos de 10 sílabas, con el mismo tipo de rima que el resto del poema. Lo releí en 2011 y lo creí digno de ser publicado y lo publiqué: «Canto Quebrado de Amor y Libertad» (Círculo Rojo). Como entonces ya había Internet decidí investigar para ver si había en el mundo alguien tan loco como yo capaz de escribir las cosas al revés... pronto los encontré: ¡Una multitud de extraños «seres» que se agrupaban en el Club Palindromista Internacional! Aprendí mucho de ellos; en REVER y SEMAGAMES me deleité con las magníficas aportaciones de los socios y los conocí en Igualada, París...
Volví a encontrar mi drama. Sí..., ¿por qué no lo convierto en un drama palindrómico?, pensé, y me puse a ello, pero ahora con toda clase de crónicas y documentos. Lo «rematé» en 2015, se trata del ya conocido «El bon ser es noble: don Álvaro de Luna». He decidido indultarlo y publicarlo en papel, en breve plazo.
Cuando encuentro una buena frase pienso que necesariamente se le habrá ocurrido antes a alguno de mis compañeros, todos excelentes palindromistas. Por eso procuro darle compañía con rima y métrica. Como los diosecillos palindrómicos son tan veleidosos y a veces me dictan palabras extrañas, tengo que buscar su verdadero significado y la palabra cobra sentido poético: en realidad es una metáfora. Si yo dijera en un soneto de amor «tarada, nadará» no pienso que mi enamorada, loca, se lance al mar. Tarada puede ser «limpia, desnuda» y nadará «flotará, permanecerá (conmigo, claro)»: «libre, volverá».
 Pregunté un día al enciclopédico Pere Ruiz si existía «soñó coños» y me respondió que sí, aunque dudaba entre dos maestros. En efecto, Carbajo lo incluye en su 212212 palíndromos, lo adjudica a Otto Raúl González. Si pones «soñó» es casi obligado «coño, se va». Es lo que dijo mi perro Inti Dakota en su soneto «Nací can».

El Soneto palindrómico con el que Eliezer Pascual Peña ha resultado ganador del Premio REVER de este año es:

Érase bálsamo reparador:
orujo. Lo bebería, amada,
si leve roce das acomodada;
no rudo yo, lo sé, daña sabor.

Ojeriza, pasó. ¡Acude amor!
Amo, ruges, agita fusionada.
¿Y rodar apaca? No sé; tarada,
nadará: tesón acaparador.

Ya dan. Oí su fatiga, seguro.
¿Maroma educa? ¡Osa paz! Iré.
¡Jorobas! Añade: solo yo, duro,

nada domo, casa decoré, ve,
lisa dama, aire bebo. Lo juro.
Rodará, pero más la besaré.

¡Muchísimas felicidades!





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