lunes, 1 de junio de 2020

Palíndromo y capicúa. Artículo en la prensa de 1924

Hemeroteca palindrómica
Pere Ruiz

En el Diario de Información La Correspondencia de Valencia, se publica el jueves día 7 de febrero de 1924, el siguiente artículo, que lleva por título PALINDROMO Y CAPICÚA. Vemos como hace casi 100 años ya se reflexionaba sobre algo que en nuestros días seguimos debatiendo los palindromistas.

En cierto rotativo de Bilbao hay un redactor que elabora una sección cotidiana integrada por prosas referentes a la lengua vasca, como son etimologías de apellidos, particularidades gramaticales, notas de curiosa filología, todo aquello, en fin, que puede instruir burla burlando y sin desentonar por su fachil científica en el cuadro general del periodismo. Es útil pasar la vista de vez en cuando por allí con la esperanza de encontrar algo interesante aun para aquél a quien no interese especialmente el euzquera. Así, hemos encontrado una sarta de trabajos en que se trata de frases que dan el mismo significado leyéndolas de izquierda a diestra que leyéndolas según el modo oriental, de la derecha hacia la siniestra. He aquí unos cuantos modelos cuya traducción se carga a la cuenta de “Kirikiño”, que es el pseudónimo del antedicho redactor:

AURREZ-ERRUA: Culpa original.
OÑATIKO-TOKITAÑO: Hasta el lugar de Oñate.
ATSO-OTSA: Algarabía de los viejos.
¡KE-AEK!: ¡Aquellos humos!
ANO-ONA: Buena ración.
¿Qué adjetivo ha seleccionado “Kirikiño” para bautizar ese género de frases? Un adjetivo que no figura en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, pero que se halla en otros lexicones registrado de la manera siguiente:
Palindromo, ma. (Etimología: del griego palíndromos, que vuelve sobre sus pasos). Decíase del escrito que puede leerse de derecha a izquierda y de izquierda a derecha presentando siempre el mismo sentido”.
Según el repetido escritor, dicha voz eruditísima y arcaica, empieza a devenir popular, aunque modificada un tanto en el sentido. Cuando se oye una voz o locución enrevesada, comienza a decirse: “No me venga usted con palíndromas”. De cierto sujeto se dijo en una conversación: “Tanto le da blanco como negro, le tiene así que asá: es un palíndromo”. Y añade “Kirikiño”, que si la boga de la palabreja continúa fomentándose, cuando un beodo ande por las calles haciendo eses, inclinándose tan pronto a un lado como a otro, podrá exclamarse: “¡Vaya palíndroma la que ha cogido ese ente!...
Hay que estar alerta… ¿Por qué se desempolva el adjetivo palíndromo, palíndroma, cuando está llena de vida otra voz que, si bien probablemente está ausente del diccionario oficial, brilla con lozanía en labios que tienen renombre de hablar perfectamente español? El lector ya ha vislumbrado que la palabra en cuestión es la palabra capicúa. Que no prepondere el idioma de Aristófanes a expensas del habla de Escalante…

ALMELA Y VIVES

N. del A. Se ha respetado el texto original, así como posibles erratas y reglas ortográficas de la época.

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