sábado, 1 de agosto de 2020

Sextina palindrómica

Autor: Pedro Poitevin


La sextina, una forma poética inventada por el trovador occitano Arnaut Daniel (a quien Dante Alighieri considerara el mejor poeta de amor de toda la historia), consta de seis sextetos y un terceto final; las palabras finales de las líneas del primer sexteto aparecen como palabras finales en todos los sextetos subsiguientes, y su disposición varía de acuerdo a una permutación específica a la que los matemáticos clasificamos como una "permutación espiral." Si las palabras finales de las líneas de un sexteto son uno, dos, tres, cuatro, cinco, y seis, por ejemplo, en el siguiente sexteto las palabras finales serán seis, uno, cinco, dos, cuatro, y tres, en ese orden. Por añadidura, las seis palabras generatrices de la sextina aparecen en el terceto final. Todos los versos, por añadidura, son endecasílabos. He aquí un ejemplo de una sextina palindrómica.
Si es nueve, si sacaba nota leal
a su sabor –perseverar es él–,
leal a él, a su mala musa seis
la elogia con amor y es al revés.
Si es nueve, solo, sí se da la sal.
La sed se saca sólo si será.

¿Pares o nones la ánima será?
Sé ver. La oigo coger al (oigo) leal.
Le será mala yerba, sola sal.
Le asumo mocetón a birra. Él,
Ares, late la diva, y al revés,
si es nueve solo, sólo se ve un seis.

La eleva, la sopesa: suma seis.
La sed es ala. Al ave le será
severa vela, y a su mal, revés.
Sé ver la yerba. Se ve un ave leal.
La eleva usar acaso cisne. Y él,
Ares, rama le da –lo sé– de sal.

Leal a él, a su mal ama de sal.
Si es sal, a ligar ágil a las seis.
La sed ama la musa leal a él.
La sed es ola. De la mar será
ley: en sí, cosa cara, suave, leal.
La eleva, nueves abre, y al revés.

Sé ver la musa: ya le va revés.
Ares eleva. La ala sé de sal.
¿Si esa musa se posa, la ve leal?
Si es nueve solo, sólo se ve un seis.
Sé verla y, ávida, letal será.
Le arriba –note– como musa. Él

la sal os abre y a la mar es él.
La elogió; la regó. Cogió al revés
Ares a mina. (Al seno no). ¿Será
pare si sólo sacas? ¡Es de sal!
¡La sala! De sí, sólo se ve un seis.
Sé verla, sé, y, romano, caigo leal.

Si es a su mala musa leal, a él
le será revés, réproba, su sal.
A él atonaba: «casi se ve un seis».

                                                                                                    Pedro Poitevin 

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